30 cosas que aprender en tus 30

Ahora sí, con la experiencia que me da haber vivido ya casi la década completa, puedo decir con honor que he aprendido algunas cositas y otras que me faltan, espero hacerlo en algún momento.

Pero para eso mismo sirven las listas, como recordatorio de lo que nos gustaría, es importante o queremos lograr, para que no se pierda en la cotidianidad de la vida.

Los veintes son una época de experimentación, de salir a comerte el mundo, en mi experiencia los 30s son distintos, un poco más… mmm…

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Puede ser que en tus treintas aprendas…

  1. A disfrutar cocinar. O que de plano no lo harás nunca y estás en paz con ello. En una de esas, un día decides que quieres tomar clases, pero es decisión propia.
  2. Que dormir es no sólo un placer, es una necesidad. Para poder pensar bien y para lucir bien. Si te desvelas mucho es probable que tu piel te lo grite al día siguiente. Ahora entendemos de dónde salieron los lentes de Silvia Pinal.
  3. Que no eres lo máximo del mundo pero eres lo máximo de tu mundo. Es decir: la arrogancia puede ser una mala compañera y en esta década comienzas a entender a una amiga que se llama humildad.
  4. Que puedes llevar una buena relación con tu mamá. Ya te gusta pasar tiempo con ella y de hecho, hasta es posible que se hayan aceptado mutuamente, sin tratar constantemente de cambiarse. Ok, bueno, al menos ya hablan por teléfono con entusiasmo.
  5. Lo que no te gusta en la vida, de una pareja, de tu trabajo. Hay veces que no sabes qué quieres, pero al menos ya sabes lo que no quieres. Así es más fácil comenzar a trabajar por lo que sí quieres.
  6. Que se vale pedir ayuda. No sólo para cambiar el cilindro del gas sino también cuando es tiempo de ir a terapia. Ya te cansaste de repetir ese patrón.
  7. Que tienes muchísimas mañas. Si no te casaste muy joven, es probable que te cuestiones: uy, ¿podría vivir con alguien que no me deje hacer tal cosa…? o… ¿podría yo vivir con alguien que haga tal…?
  8. Que tenías que haber comenzado a cuidar de tu piel en tus veintes, incluyendo el cuello, ¡por qué nadie habló del cuello! ¡Y las manos! Empiezas a considerar el bótox, aunque (afortunadamente) tu amiga te detiene la mano (y la tarjeta de crédito).
  9. Que no pasa nada si un día no te maquillas o usas tacones.
  10. Que gritando no se entiende la gente. Y que al decir “me equivoqué” no se te cae el oro.
  11. Que más vale un hombre que esté a un hombre que prometa o jure estar.
  12. Que se puede cambiar de opinión mil veces.
  13. Que los sueros faciales son una necesidad diaria en tu vida. Punto.
  14. Que ser madre es una elección, no una obligación.
  15. Que es tiempo de soltar el papel de víctima y hacerte responsable. Sí, quizá papá nos abandonó, pero ya, ¡suficiente! A hacer algo para avanzar. Y el papel de chava ruca… ¡flojera total!
  16. Que no es terrorífico pasar tiempo sola, es, de hecho, maravilloso (por ejemplo, tejiendo. Je.)
  17. Que tus hijos necesitarán terapia en algún momento, así que dejas de tratar de ser la perfecta mamá para no crearles traumas y decides ser una madre presente pero con errores (para empezar, ante ti misma).
  18. Que quizá te equivocaste al casarte tan joven. Y con él.
  19. Que el escuchar es una de las más grandes y difíciles habilidades a desarrollar.
  20. Que se vale volver a empezar. Hasta empezar con nuevas amigas.
  21. Que tienes que creértela: las líneas de expresión no te definen. Ni la celulitis, ni las estrías, ni la falta de firmeza. Quizá en los 30s tu cuerpo no cambie tanto, pero en los cuarenta es posible que sí, así que comienza a aceptarlo ¡ya! (se acelera mi pulso al pensarlo).
  22. La maravilla/bendición de ser económicamente independiente.
  23. Que está bien decir en voz alta: soy ama de casa, sin sentirte menos. Y si quieres cambiar esa situación ¡puedes hacerlo! Tanto sentirte culpable por serlo (terapia, mija), o empezar a vender bolsos hechos por ti afuera de la escuela de tus hijos.
  24. Que ser divorciada no es el fin del mundo. Así como tampoco “hay algo malo en ti” si no te has casado. O no te quieres casar.
  25. Si eres mamá, que te sientes culpable si piensas en hacer algo por ti antes que por tus hijos. Y volteas a ver a todos lados para cerciorarte que NADIE haya escuchado ese sentimiento. Y luego te arrepientes de sentirte culpable otra vez (un paso a la vez, querida).
  26. Que hay que tirar toda esa basura: esos papeles de la secun, esa ropa que claramente ya no usamos. Que ese maquillaje ya está caduco y que no, aunque vuelvan los 80s ya no te ves bien con eso. Y también incluye el costal de las culpas.
  27. Que estás agotada pero que no te arrepientes de nada.
  28. Que tu vida no depende de un hombre, pero que te enseñaron que era así. Es duro, es un trabajo constante, pero puedes lograr estar con él en libertad, por elección y no porque así tiene que ser.
  29. Que no hay nada de malo en ti, que no tienes algún defecto que corregir… ¡porque no estás defectuosa! Que sólo puedes ser más de ti misma, pero ya eres suficiente.
  30. Que no sabes absolutamente nada, pero que estás dispuesta a aprender.

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