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A mi yo de 20 años

A mi yo de 20 años

¿Qué le diría a mi YO de 20 años? ¿La regañaría? ¿Le diría que hiciera las cosas distintas? Creo que no.

A mis tiernos cuarenta y piquito me doy cuenta de que cada hecho, cada regada y acierto ha traído un aprendizaje y que sin esos momentos y experiencias, no sería la que soy hoy. Jo’er, ¡cómo le he trabajado para ser toda esta que soy! Me gusto. Me gusto mucho. A pesar de que me doy cuenta de que sigo metiendo la pata, que tengo muchas áreas para mejorar y que hay cosas de mí que me gustaría pulir, me gusto mucho.

Pero aún así, hay varias cosas que le diría a mi yo de 20 años

  • Deja de perder el tiempo no sintiéndote bonita. Eres bonita, carajo. Muy. Entre más crezcas más te darás cuenta: paras el tránsito. Tu cabello es divino, tal cual es. Tu cuerpo es perfecto, aunque sea a veces más redondito que otras. Eres muy bonita, lo vas a descubrir a través de la mirada de otros y ojalá la descubrieras primero a través de tu propia mirada. Eres bonita tú, sin parecerte a nadie. Ve al punto dos…
  • No te compares. Al hacerlo, vas a salir perdiendo siempre. O ganando de una manera muy ególatra, arrogante y estúpida.
  • Trabaja en tu autoestima YA. Créetela, quiérete cada día. Al trabajar la humildad también trabajarás el amor hacia ti misma (y los demás).
  • Tenle paciencia a los hombres. Son seres complejos que van por la vida con bandera de simples. Tienes que tenerles mucha paciencia, es por tu bien.
  • Sé un poco más desconfiada. No creas que todos los hombres que te rodean te quieren en serio o que todas las amistades serán eternas. Confía sin reservas pero no te entregues por completo a quien no demuestre realmente que lo merece y eso, cielo, sólo se ve con el tiempo. No en un día ni en un deseo (que viene desde la carencia, temo decirte).
  • No te apresures. ¡Carajo!, deja las prisas. Por todo. No te apresures ni en decir te amo ni en exigirte saberlo todo o en querer que todo sea “sin falla”.
  • Ve al dermatólogo lo antes posible. Esos granos desaparecen con tratamiento, pero, ¿para qué esperar hasta los 30 y muchos?
  • Sigue cuidándote la piel, incluyendo tu cuero cabelludo. Aunque tus amigas te echen carreta, ¡vale la pena!
  • Usa bloqueador solar todos los días. ¡Búscalos en farmacias! Si bien aún no se usa, en años desearás haberlo hecho.
  • agradecida siempre. No es que no lo seas, pero a veces se te olvida sentir agradecimiento por la vida, por lo que te han dado tus papás, por tus hermanos, por esas amigas maravillosas que has tenido y por ti misma y tu sabiduría interna.
  • Deja de ser tan dura: contigo misma y con los demás. Cómo te regañas, ¡dios santo! Cómo pasas días enteros sintiéndote culpable porque eres imprudente (otro punto a trabajar, pero con compasión y cariño, no desde el juicio y el regaño). Pides perdón, eso está padre, pero deja de latigarte. Todos nos equivocamos, quien quiera estar contigo, lo estará, quien se quiera ir, se irá. Y no puedes hacer mucho al respecto.
  • Pon alarmas con recordatorios de cumpleaños importantes: ¡carajo! Celes cumple años el 4 de diciembre. Si bien a ella no le importa que lo olvides, a tu hermano sí. Y a ti también, te sientes pésimo por tu cabeza de chorlito.
  • Sí te vas a volver a enamorar. Aunque creas que nunca va a volver a suceder o volver a encontrar a un hombre maravilloso, lo harás. Confía.
  • Tu vida es tuya y nada más. Vuelve a leer el punto dos. No quieras parecerte a nadie ni que tu vida se parezca a la de nadie. Ya sé que quieres pertenecer pero te tengo noticias: harás caminito tú sola, serás parteaguas para muchas cosas. Te tomará tiempo aceptarlo y amarlo, así que ve ligera y sé feliz.

Sé que si hubiera sabido todo esto, si se lo hubiera dicho a mi yo de 20 años, quizá no estaría aquí escribiéndoles, no tendría material para reflexionar o tendría otro.

La vida es la que es, con todo y lo malo, ¡pero también con lo bueno! Así que agradezco el camino y el aprendizaje. Y sigo, recorriendo. Seguro que mi yo de 50 tendrá mucho que decirle a mi yo de 40. La escucharé entonces.



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