¿Cómo aceptarte a ti misma de una vez por todas?

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Por Lore Reyes

Lo sé. Es muy difícil vivir bombardeado con imágenes de Instagram de cientos de artistas y modelos con caras y cuerpos perfectos y radiantes y aceptarte a ti misma. Nos parece increíble que uno amanezca babeada, con lagañas, y el cabello de loca, cuando ellas aparentemente despiertan con el cutis limpio y aliento a menta.

Y aunque menos de la mitad de lo que vemos en las redes sociales es real, la verdad es que nos presionamos por falsas imágenes y por lo que nos meten en la cabeza desde niñas: que debemos ser delgadas, altas, con “pelazo”, dientes perfectos y nariz respingada. ¿Quién dijo? Yo crecí creyendo que ser morena era feo, gracias a un niño cruel que quiso ofenderme y que me dijo “negra”. Yo en mi inocencia, ¡me sentí tan insultada, tan atacada! Porque todos los estereotipos que yo conocía en ese momento –como las Barbies– eran rubias, además de que yo traía un tema con haber querido ser güerita como mi hermana menor. ¡Imaginen el shock en mi cabeza de 4 años! Hoy, sería feliz si fuera de raza negra: fuerte físicamente, con un cutis impecable y una voz espectacular. Pero los medios, la moda, las clases sociales, y ahora las redes sociales, nos presionan y lesionan la autoestima. Y queremos encajar ¡como sea! en el molde de moda.

¿Es posible aceptarte a ti misma?

Ahora hay muchas mujeres valientes que empiezan a romper los esquemas y los paradigmas de la moda; que son modelos XL y que nos están ayudando a aceptarnos y saber que no es malo ser diferente o nadie tiene derecho a criticarte si no entras en una talla 2. Aún falta mucho camino que recorrer y es nuestro deber impedir que seamos maltratadas porque nuestro cuerpo o rostro no son como los medios dictan.

En lo personal y como mujer y mamá de 42 años me siento abrumada por el entorno. Sé que los años no perdonan y que ni rogándole al santo más milagroso los cambios del cuerpo y la piel se van a detener. Aun así, mi lucha con el espejo es diaria, mi mayor temor es a la vejez. Y acepto (y lo digo abiertamente) que es difícil a veces entender y encarar el cambio. Hay días en que me veo y digo: ¡Wow! Nada mal para 42 años ¿eh?, pero otros en que quiero correr al quirófano. Que empiezo a verme la piel menos firme, arrugas en la frente, manchas, etc, etc, etc. Para colmo, suelo compararme despiadadamente, y saben? ¡Ya me harté!

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Y sé que no soy la única. En mis grupos de Facebook, donde interactúo con muchas mujeres que en su mayoría son madres, siempre dicen: “Estoy gordísima”, “Tengo un cabello horrible”, “Tengo las bubis súper aguadas”, “Me quedé sin pompis”, “Tengo celulitis hasta en los pies”. Todo el tiempo nos estamos criticando y buscando defectos. Les tengo una pregunta: ¿Las cosas que nos decimos a diario como: gorda, flácida, con cabello sin remedio, flacucha, sin pompas…se lo dirían a su mejor amiga o a alguien que aman? ¡No! ¿Entonces por qué nos lo decimos sin compasión? Y créanme que yo soy la primera que debe romper con esta costumbre. Como ya les dije, lucho a diario con el espejo y es hora de que seamos amigos. De aceptarte a ti misma.

Alto a la locura

No puedo vivir envidiando el cuerpo de Alessandra Ambrossio, el cabello de Sofía Vergara o la sonrisa de Rachel McAdams. Primero porque no nací así, y segunda porque ellas tienen atrás un séquito de personas que hacen posible que a diario se vean perfectas. Y yo solo cuento con mi secadora de cabello y mi nulo conocimiento de maquillaje (jajaja). Así que ¡BASTA!

No digo que esté mal “echarnos la mano”, que para eso está el cirujano, las pestañas postizas, las nuevas técnicas para tener cejas divinas, las extensiones de cabello, etc. Pero aprendamos a amar esas cosas que no van a cambiar y que solo nos atormentan. Como nuestra complexión, las estrías, la caída y textura natural del cabello, la forma y color de ojos, etc.

¡Un día a la vez chicas! Yo estoy haciendo un ejercicio diario antes de bañarme y estoy al natural: sin maquillaje, con el cabello hecho un lío y desnuda. Me digo: “Soy hermosa, mi cuerpo es perfecto para mí”. Y ¡bueno! Empiezo mejor el día. No niego que tengo días malos, muy malos (jajaja) pero trato de regresar el cassette y empezar de nuevo.

Somos únicas. Amémonos. Nadie puede decirte como debes ser. Sí, puedes aceptarte a ti misma.

 

 

3 comentarios sobre “¿Cómo aceptarte a ti misma de una vez por todas?

  1. El artículo está super! Yo también crecí escuchando ofenzas por ser de piel morena , pero la verdad yo amo mi color de piel y nunca me detuve a escuchar esos comentarios ofensivos . Pero si suelo traumarme con el peso y la talla (a pesar de no estar pasada de peso ) Es algo con lo que estoy trabajando y voy por buen camino. Aunque si las redes y los medios de comunicación nos abruman con sus estereotipos perfectos . Gracias por compartir mensajes positivos.

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