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Bar Nostalgia: teatro, danza, poesía, música y silencio

Bar Nostalgia: teatro, danza, poesía, música y silencio

Entre un sueño decadente, una realidad vista bajo unos lentes únicos, recuerdos, fantasías, miedos, dolor y música sensual, Bar Nostalgia presenta una opción de teatro que ya se espera en México. Se necesita. Se teme y asusta.

Asusta porque esas imágenes que forman una obra nos recuerdan anécdotas que quisiéramos haber dejado ya atrás.

En cuanto termina el primer sueño –ese que te hace reír y te va preparando—te das cuenta de que la danza sí vino esta noche.

Este espectáculo nace de la exploración del dolor y la nostalgia, después de que la autora, Marisol Cal y Mayor, se despide de un amor.

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No es la primera vez que se ve en los escenarios mexicanos; pequeños y no tan pequeños foros la han acogido.

“Es una obra dramática donde el texto no es protagonista de la historia. Todo está dicho a través del cuerpo, las imágenes y la música. Sobran las palabras frente a la exposición de emociones y sentimientos que no pretenden tener un principio ni un fin.”

La inspiración se puede dividir por obsesiones de Marisol: la danza (es bailarina y filóloga inglesa), las imágenes inquietantes de Helmut Newton, las películas de David Lynch y los bares oscuros y decadentes de una época pasada.

Las mujeres son cuerpo, una especie de maniquí donde las pasiones se dejan llevar.

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“Lo que creé aquí más que palabras son paisajes de emociones”, nos cuenta Marisol. Y sí, así es. Las sensaciones son extrañamente bien representadas.

Caída, tristeza. “Como cualquier relación. Apasionada y, después de todo, sin juicios. Sólo las emociones”.

Los hombres están ahí, ¿como verdugos?

Ellas, bailarinas sin lugar a dudas. Ellos, entrenados en el arte del movimiento de látigo. Se ven felices, plenos. Uno, en particular, me recuerda a Ryan Gosling en un papel que quizá no haya hecho aún. Presentador del circo de las emociones.

Un sillón en el escenario huele a sexo –podrías asegurarlo—, una máquina para hacer magia y una cabeza de conejo. Son poquísimos los elementos que se ocupan pero, de alguna manera, ese sueño no necesita más. Todos nos dejamos seducir por las nostalgia de los sueños. De eso que fue.

El dolor se confunde o se funde con el placer. Una muerte accidental y un grito que queremos como ringtone.

La grave voz de Love me tender contrasta con un Elvis decadente. Arrepentido. Canta sobre el mal amar.

Porque la nostalgia es la muerte de todos los días. “Me gusta llamarte nostalgia.” ¿Violencia? ¿Ofensa? No. Sólo una pasión real, de esas personas particulares que no se van a medias. No se dan a medias.

El vestuario resplandece durante los 50 minutos de la obra, y si bien agradeces no sentarte en las primeras tres filas; esa sensación de “qué está pasando” de los primeros minutos desaparece sin darte cuenta.

Sales con una extraña sonrisa; confundida porque has quedado satisfecha. La nostalgia, viéndose desde afuera, al final no es tan mala.

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Bar Nostalgia se presentará en el Teatro Helénico los martes hasta el 13 de septiembre a las 8:30pm.

Pónganse listos y ¡vayan con este dos por uno!

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Dirección: Av. Revolución 1500 Tel. 4155 0919 Ticketmaster: http://bit.ly/BarNostalgia



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