Conversaciones con mamá: una obra ¿para llorar?

conversaciones-com-mama

Pocas relaciones más complicadas que la que tenemos con mamá. Ella nos conoce aspectos que pocos hacen, nos reconoce y, hay que aceptarlo, a veces no supera que hemos crecido. La relación con mamá nos ocupa, preocupa y pocas veces, se sana. Porque puede ser alejada o codependiente, cercana o de continuo conflicto. No es fácil pero es única. Nadie puede sustituir a mamá. Y esto es justo lo que nos cuenta la puesta en escena Conversaciones con mamá.

 

Qué maravilla ver a Jesús Ochoa en teatro, haciendo comedia pero con toques de drama. Qué gozo ver a Queta Lavat a sus ochentas lúcida y trabajadora, luciéndose sobre la tarima.

Durante poco menos de dos horas conocemos la vida de Jaime (Jesús) quien está pasando por un muy mal momento de su vida: sin chamba, sin una relación feliz, sin comunicación con su familia… sin planes reales. También conocemos a su mamá (Queta) que está en uno de sus mejores momentos: de honestidad, de tranquilidad y con nuevo romance. ¿Qué no se supondría que la juventud es felicidad y la vejez… pues algo distinto a todo esto?

De madre a hijo

La obra es en realidad un continuo diálogo en dos momentos de la vida y la muerte. En el mismo lugar: un departamento de cualquier ciudad de México, con una madre que podría ser la de cualquiera, con un hijo que podría ser nuestro vecino o ese señor al que llamamos padre (y que desconocemos y no nos conoce).

Es una obra ligera, fácil de digerir pero con momentos entrañables y divertidos. Esos momentos en donde nos reconocemos como la nieta descuidada, el hijo perdido o la madre a la que no le queda otra que ser abnegada (aunque no llore en los funerales).

“Basada en la película argentina ganadora del festival de Montreal y Moscú, la obra llegó a manos de Jesús Ochoa por una colaboración con el productor teatral Rubén Lara. “Llevábamos un tiempo buscando una obra con pocos personajes. Habíamos hallado un par pero un día me dijo que tenía por ahí una que quería que yo leyera. Me encantó. Y de inmediato pensé que mi madre tenía que ser Queta Lavat”, cuenta Jesús.

Captura de pantalla 2018-01-11 a las 12.03.31

La obra fluye sin esfuerzos y se nota que ya han estado en muchas partes del país. Ahora encuentran nuevo hogar en una muy céntrica colonia de la Ciudad de México: la Narvarte. En el Teatro 11 de julio, por 10 semanas, se podrá disfrutar de la dupla los sábado a las 6 y 8 y los domingos a las 6 pm.

Conversaciones con mamá nos hace reír, pensar y quizá, lagrimear un poco. Dice el mismo protagonista que todos saldremos de ahí ansiando marcarle a nuestra propia madre. Al menos conmigo no se equivocó.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *