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De mi papá aprendí…

De mi papá aprendí…

Ustedes saben que como Mexibloggers hacemos campañas, trivias y demás. Por eso cuando se sugirió la campaña #DeMiPapáAprendí pensé de inmediato en compartir un texto que escribí hace años en Siriusfem.

Pero no lo encuentro.

Así que, mejor, escribo una lista de esas cosas que agradezco a mi papá y que las honro. No, mi papá no es perfecto ni lo idealizo; sé que tiene aspectos “no tan chidos”… ¡como todos! Pero también tiene cosas maravillosas que hoy saco a la luz. Conozcan a “Papá Lata”.

De mi papá aprendí:

  1. Que soy la mejor. Qué fuerte empezar con eso. No sé si lo aprendí como tal, pero digamos que por él no queda. Todo el tiempo me lo dice, me repite que es mi fan número uno.
  2. A no tenerle miedo a mover cosas de casa. Es decir: a reparar desperfectos o fallas. La verdad es que no soy fan de hacerlo, pero no me paralizo (generalmente). Hasta en casa de mi mamá las aplico.
  3. Que siempre se puede volver a empezar. Que aunque cometamos errores, tengamos equis años, se puede volver a comenzar. En una nueva ciudad, solo, con un pasado… hasta en el amor.
  4. Aunque no lo parezca, algunos hombres valen la pena. Independientemente de que con mi mamá no funcionó (al final), sí puedo ver que es un buen hombre y una buena pareja. Créanme, si tienen una historia romántica como la mía, eso se aprecia. Y sí, ya sé, dirán que mucho de lo que aprendí de los hombres viene de papá (¿atraigo a hombres ASÍ por él?) la verdad es que hay teorías que dicen que más bien viene de mamá… o de otras vidas. O whatever... pero la cosa es que conscientemente lo he aprendido.
  5. A disfrutar de las cosas sencillas o complicadas. Mi papá es el “señor sin pedo”. Él está bien con todo, disfruta todo, no hace dramas y a todo se adapta. Se los juro. ¿Qué quieres ver? Lo que tú quieras. ¿Te parece si vamos a acá? ¡Ay, sí, qué padre! No exagero.
  6. Que sin importar si nos gusta o no, se respeta. En este caso tengo que hablar de mi Cinna. Él es el único no perrero de mi familia nuclear, pero si va a casa, sabe que Cinna es parte de este hogar y no solo lo respeta: la apapacha y trata increíble.

    papa aprendí
    “Él es mi abuelo humano”: Cinna.
  7. Amar mi trabajo es indispensable. A pesar de los descalabros, siempre le fue fiel a la pasión por su carrera. Y mírenme, ¡no me he vuelto vendedora, que es lo que más deja! (Je je je).
  8. A demostrar cariño. La verdad no recuerdo cómo era de niña (yo y mi memoria), pero ahora es muy apapachón y cariñoso. Nos ha costado trabajo -para qué negarlo- ser más unidos, pero aparece en WhatsApp para preguntar por nuestras vidas y cómo estamos. Sí, también es “don imagen de Piolín y de frases positivas”… y es el único del que me gusta. Es señor “don like” a todos mis posts y, ¡si no están sus likes los extraño! Comparte toooodo lo que escribo, posteo. No sólo yo sino las páginas y medios donde colaboro. Es una gran manera (y muy moderrrna) de demostrar presencia y cariño. Y sus mensajes siempre los termina con un: “recuerda que te quiero muchísimo”.
  9. A mantenerme positiva. Confieso que a veces tanto positivismo me pone de malas cuando estoy en mi drama. Ja. Pero él siempre ve el lado positivo, en serio. Y eso cambia cualquier energía, hasta la mía más Grinch cuando estoy más Grinch (claro, cuando se me pasa la nube de la tormenta).
  10. Que no se chismea ni se habla mal de la gente. No recuerdo haberlo escuchado chismear o criticar en mala leche. Sí, a veces (muy pocas veces) se queja de equis o ye, pero en mi casa no éramos los que chismeábamos de los vecinos ni de los primos o la familia. Es más, más bien mis primos son los chismosos (ja).

Estas son algunas de las cosas que he aprendido de este señor. Bigotón y canoso. Mi papi, pues. Estoy muy agradecida de tenerlo en mi vida. Soy una mujer muy afortunada.

Sí, ya sé. Estamos bien guapos. Aquí con mi pa y mis hermanos.


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