La belleza en los tiempos del Twitter y el New Age

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Qué difícil tiempo para amar, decía Timbiriche en los 80s… “heredando miedos, donde sueño libertad”, ¿recuerdan? Creo que ahora, en la plenitud de la segunda década del siglo XXI seguimos heredando miedos y esa libertad ahora es todavía mucho más imposible de alcanzar, pues en este mundo del todo se vale y todos opinan, ¿quién es realmente libre?

Por alguna razón me llegó esta frase al comenzar el texto y me hizo todo el sentido del mundo, ya que amar tiene todo que ver con la belleza, ¿qué es la belleza el día de hoy?

Si abrimos los ojos y los oídos a lo que se habla, se toca, se come, se consume en estos días, nos damos cuenta que la manera en que nos vemos a nosotros mismos es otra por completo: redes sociales han tomado nuestras vidas y, de muchas formas, las van formando hasta convertirse en un parte aguas que las guían.

¿Qué dicen las redes sociales que es hermoso actualmente? Bueno, pues con las reinas de Twitter, Instagram y hasta grupos “privados” de Facebook: la belleza se ve a través de dos filtros: los ojos y el alma.

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¿Cómo es eso?

Si observamos, a pesar de estar viviendo la era de las redes sociales, también estamos en un mundo donde, al parecer, está de moda ser más espiritual y despertar a la conciencia. Ya sea una espiritualidad de propaganda, de rayón de baño de antro o de verdad, es un hecho que la gente está apelando más a lo que viene de adentro. Lo cual, al menos para mí, es una ganancia.

Dos maneras de vernos

Por un lado están las “buenotas” tomándose fotos en su celular y compartiéndolas con millones de seres humanos (menos perfectos) de todo el mundo. Ahora todas tenemos que hacernos miles de contornos en el rostro para que no parezca que traemos una máscara pero que a la vez nos hace muy evidente que traemos una máscara: las formas del rostro y nariz son iguales y las cejas (¡oh, las cejas!) se han convertido en una línea pintada hecha con el mismo patrón (scary!). A unificarnos, cual Play Móviles.

Por el otro lado, los mensajes de superación personal invaden los Time Lines de Facebook; los públicos y los privados. Las mujeres crean grupos de apoyo en donde –increíble para mí- se abren de una manera poco prudente, cuentan sus vidas y hasta se convierten en líderes de opinión. Unas a otras se apoyan, se echan porras y hasta piden mano (pedimos) del candidato de la semana al mejor potencial novio.

Entonces: por un lado seguimos con los ojos esos estereotipos que cambian cada 15 días; por el otro, apelamos a nuestra belleza interna y a la bondad del otro (de la otra, en caso de FB y los grupos).

¿Qué es, entonces, la belleza en esta época?

Sí, eso de que viene desde dentro es muy viejo y para nada es novedad, pero, al parecer está de moda y hasta parece que nos la estamos empezado a creer. Ojo, que también está la otra parte: la parte de consumir, de competencia, de vernos en el otro, de compararnos.

La belleza sigue siendo un concurso de popularidad emocional, intelectual, física y estereotípica. La belleza sigue siendo superficial, aunque sea emocional. Porque, ¿qué ganamos al mandar imágenes de nosotras sin maquillaje? Buscamos aprobación, si no, no enviaríamos esa foto. ¿O no? ¿A caso es un apoyo y una campaña de reconocimiento en grupo?

La belleza sigue siendo un concurso de popularidad si cada vez que asistimos a una reunión de trabajo o a una sesión de crecimiento personal envidiamos los zapatos de la de enfrente o sus cejas perfectamente depiladas. Queremos ser ella, tener lo que ella.

¿Y dónde quedan esos mensajes espirituales, de la Nueva Era? ¡Pues en el Facebook, donde todo mundo los puede ver! Menos nosotros.

Vivimos en una sociedad en donde todas y todos necesitamos pertenecer; pero cada quien elige su manera de entrar. Cualquier manera está bien, siempre y cuando venga desde algo honesto, sincero, “neto”. No basta con colocar una imagen sin maquillaje en una red social si la agenda escondida es “ve que estoy mejor que tú”.

A pesar de ser una era de despertar de conciencia, aún estamos en pañales en cuanto nuestra validación personal y el reconocimiento de nuestra belleza. Pero ahí vamos, dando pasitos pequeños.

Creo que poco a poco esas redes de apoyo irán madurando, esas personas que asisten a talleres y grupos dejarán de hacerlo por pose y terminarán tomando lo valioso que ofrecen. Poco a poco la belleza se está volviendo más integral, lo que significa un avance muy justo y necesario en nuestras cortísimas vidas.

Lo bueno de las redes sociales, también tienen mucho de bueno, es que son una forma de desahogo que libera; son una manera de compartir que alcanza… Esa libertad en la que sueña Timbiriche puede lograrse a medida que le demos su lugar a cada cosa, que miremos con nuevos ojos nuestro propio ser (y atractivo) y al otro.

Qué difícil tiempo para amarNOS, cuando seguimos en la competencia y escondiéndonos tras máscaras que ni siquiera sabemos que existen porque estamos súper ocupados viendo afuera, tratando de quedar bien con el otro, de convencerlo de nuestra valía, de nuestra belleza.

Dicen los sabios que cuando nosotros estamos convencidos de que somos algo (bellos, exitosos, etc.) eso se refleja de inmediato; los otros lo notan.

¿Será que lleguemos a ver esa belleza en nuestros TL? ¿Qué opinas tú? ¿Ya la ves?

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