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La mejor guía con consejos para primerizos en la Huasteca Potosina

La mejor guía con consejos para primerizos en la Huasteca Potosina

Todos hemos visto las fotos increíbles de los Jardines Surrealistas de Sir Edward James, pero la Huasteca Potosina es mucho más que eso. Pero ¡también es eso! Puedo decir que este ha sido uno de los mejores descubrimientos no solo de este año sino de México en general. Sí, así de fuerte mi afirmación.

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Referencia visual: ¿dónde está esto?

10 Consejos indispensables para la Huasteca Potosina

  1. La mejor ruta: Si vas desde Ciudad de México (lo siento, yo fui desde ahí) puedes llegar vía Querétaro o San Luis Potosí, capital. La primera es menos larga pero hay muchas curvas y no es autopista (aproximadamente unas 7 horas). Eso sí, la vista es increíble. Llegarás vía Xilitla. Si te vas vía SLP es autopista, más largo el asunto pero más cómodo… aunque las vistas mucho menos lindas. Llegarás vía Ciudad Valles (Aproximadamente 8 horas, a Valles).
  2. No creas que todo está cerca: tendrás que manejar al menos una hora entre atracción y atracción.
  3. Este territorio NO es Telcel. Así que te recomiendo ir a una tienda vintage y buscar un Guía Roji de papel o aprenderte bien las indicaciones. Es en serio: en pocas zonas hay señal de celular (adiós Google Maps y, snif, Instagram al instante). Y si pocas zonas son Telcel, ni les cuento de las demás compañías: cero rayitas.
  4. Hace calor, prepárate: llévate agua, ropa para cubrirte lo más posible, protector solar resistente al agua y repelente de mosquitos. Pero en las casas también hace calor, así que busca que tu hotel o AirBnB tenga aire acondicionado.
  5. No vas a dormir… casi: para que te rindan los días (hay tanto que hacer y no está cerca todo), hay que madrugar. Madrugar significa levantarte a las 4 am para llegar a ver el vuelo de las golondrinas.
  6. Una desilusión. Es poco probable que veas a las golondrinas salir “en montón” y al mismo tiempo, en especial cuando están anidando. Así que las verás salir de pocas en pocas, eso sí, en un círculo. Al amanecer y también las puedes ver irse a acostar.
  7. Para ver las golondrinas (yo no fui a ver las huahuas) lleva ropa cómoda y algo en qué sentarte. Si eres audaz como yo y te trepas a las rocas, vas a estar horas –literal- sentada en picos.
  8. Compra protector de celular y zapatos para agua. Muchas de las cosa que harás serán en agua, incluso, tendrás que sumergirte para llegar al destino. Si quieres adelantarte y comprar unos zapatos en una tienda por más de $150 pesos, mejor espérate y cómpralos ahí. Los míos son de Tamasopo y salieron en $100 pesos. Son súper útiles, vas a sacarle todos el partido posible. En cuanto las bolsitas para el celular, hay en muchos puestos, pero no puedo garantizar que sean 100% impermeables. Así que nosotras no nos aventuramos a llevarlos al puente de Dios, por ejemplo. Otra cosa: ahí hay casilleros para guardar cosas, pero, ¿cuál es el caso? Mejor dejarlos en el auto. No es como que tengas señal para transmitir en vivo. Ja.
  9. Es probable que hagas colas para entrar… en especial a las pozas (Jardines), pero en todos lados. Nosotras hicimos como dos horas y cuarto, en pleno calorón. Afortunadamente traíamos paraguas y ahí venden cervezas y muchas cosas. Por eso es recomendable contratar un tour (ya llevan los boletos y no hace colas) y un secretito que les contaré más adelante.
  10. Para varios lugares sí o sí tendrás que utilizar al menos chaleco salvavidas y no puedes entrar sin él. En el salto de cascadas (¿¡Que qué??) hay que traer un casco. No te preocupes, ahí te rentan o bien, los guías de tu tour te los darán

 

¿Cuál es la ciudad base?

Hay dos opciones:

  • Xilitla (se pornuncia Jilitla, no seas como yo diciendo Shilitla, nomás quedas mal). Es un pequeño pueblito mágico muy conocido por el Realismo Mágico de Leonora Carrington y, por supuesto, el excéntrico escocés Edward James. Es pequeño pero hay de todo y puede servirte de base.
  • Ciudad Valles, una ciudad hecha y derecha, pero sin encanto.

En ambas partes hay hoteles, depas y casas en renta (AriBNB). Aunque en Valles encuentras supermercados grandes, restaurantes de cadena y esas cosas…

Cosas que ignoraba de esta región

  • La Huasteca en realidad es una partesota de México, incluye el norte de Veracruz, el sur de Tamaulipas, parte de San Luis Potosí e Hidalgo, pero también ya se añadieron hasta Querétaro y quién sabe cuántos estados más.
  • Si vas en primavera verás unos árboles increíbles que parecen Cerezos. Se llaman Palo de Rosa (también conocido como Perobá) y de verdad, roban en aliento en medio de tanto campo verde y varias vacas pastando en los grandes ranchos.
  • El sótano de las golondrinas y el de las huahuas no es lo mismo. Puedes ir a cualquiera o a los dos. Ah, y no son golondrinas los pajaritos de ahí, son vencejos.

Comida recomendable:

Un platillo típico que debes de probar es el Zacahuil, una especie de mezcla de masa de maíz con una carne enchilada (de cerdo o pollo), ¡deliciosa! Se envuelve en hojas de plátano, por lo que sonaría a un tamal… pero la consistencia es distinta (me gustó más esto que los tamales, tengo que decir).

Los bocoles también están hechos de masa pero se parecen mucho más a las gorditas queretanas, también rellenos de diversos guisos o quesito.

 

La peor época para ir

Semana Santa.

Definitivamente es la época con más gente, pero también es en la que yo fui (porque Godín). La mayor parte de los turistas son los que viven en Ciudad de México (si digo “chilangos” empezamos las controversias, así que…) y, bueno, sí te sientes un poco como en Caleta, en especial en ciertos lugares. Pero hay varios tips para sacarles la vuelta lo más posible y estar un poco menos engentado. Con todo y el gentío, aunque sea en esa temporada ¡vayan! Les puedo decir que conozco bastantito de nuestro país (no todo, aun me faltan algunos estados, claro), y es de lo más hermoso que he visto. Fue una gratísima sorpresa. Regresé realmente enamorada y con ganas de volver.

Sí, yo, que soy cero de calor, mosquitos y emociones extremas. Imaginen, entonces, todo lo divino que es.

Supongo que en invierto hace frío (recuerden que hay zona desértica por ahí) aunque por ahí de 12 grados (pero si se levantan en la madrugada a ver las golondrinas…)

Ahora sí: ¡qué no debes perderte de la Huasteca Potosina!

Si eres como yo era, que no tenía una clara idea y mucha confusión de qué ver, más allá de los jardines surrealistas y el sótano de las golondrinas vas a ver un montón de nombres que nomás te confunden y no entiendes nada. Pues toma nota de lo que yo vi (y me faltaron cosas, muchas).

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La entrada ya nos atrapa. Yo, en modelo.

El Jardín Escultórico Edwar James, Las Pozas

Sí, es majestuoso y divino. ¡Increíble! Superó mis expectativas.

Yo pensé que era muy pequeño pero sí date al menos dos horas para visitarlo. Y no te preocupes, podrás tomar un descansito. Adentro hay un restaurante con unos nachos muy muy decentes, ¡en especial los frijoles que los acompañan! Lleva agua, en serio, la vas a necesitar. Aquí hay que hacer cola porque no permiten más de 200 personas dentro del parque (creo), por eso las colas. La entrada cuesta 100 pesos para adultos; menores de 12 años y adultos mayores, pagan la mitad. Ojo, considera como tarde entrar a las 4 de la tarde, pues sí quieres llevártela con calma y cierran a las 6. El súper tip: Si vas en Semana Santa te conviene llegar temprano al museo Leonora Carrington y pedir el boleto que incluye el jardín. Tendrás que esperar dos horas de que lo compraste a que puedas entrar al jardín: perfecto tiempo para visitar las hermosas esculturas e ir a echarte un cafecito.

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El puente de Dios en Tamasopo

Nadie me preparó para ver lo que vi ahí. Juro que para mí fue como entrar a alguna película de Indiana Jones o de cualquier superhéroe humano que es perseguido en el paraíso terrenal. No tengo fotos tomadas por mí porque ahí sí te sumerges, literal, para entrar.

Te recomiendo llegar temprano para tener el lugar solo para ti. Es un parque en el que tendrás que bajar (y luego subir) muchos escalones. Y para entrar, tendrás que saltar al lado de la cascada. De alto o de muy bajito. Yo… salté de alto. No sé cómo le hice porque no me gustan las alturas, pero es tan increíble, que dices: ¡vas! Si vas con un buen guía, podrás entrar por la cueva y de ahí a la cascada.

Saltas: y estás en este pequeño espacio verde, blanco de espuma y turquesa. Con agua fresca y cuevas debajo de las cascaditas, donde las huahuas están sobre tu cabeza. Es mágico.

Pero, ¿qué es el puente de Dios? Bueno, en realidad es una caverna pequeñita, que sale a la poza que se hace de una cascada. Lo que los conecta es un pasaje estrechito y oscuro, por el que pasas tomado de una cuerda. La cueva es una belleza, porque la luz que entra se refleja en el fondo que está llena de minerales azules. Así que se ve como agua petrificada en las paredes (tipo Hierve el agua) con estalactitas y estalagmitas y el fondo azul brillante, con peces pequeños por aquí y por allá.

La cascada de Tamul

Es… majestuosa. Sí, ya me quedé sin adjetivos, pero… es que… ¡ay, ni les cuento! Para empezar, al llegar al parque tienes que tomar una lancha y remar (sí, ¡a darle!) sobre el río Tampaón, azulísimo cual mar Caribe. Se ve así porque también tiene muchos minerales. Remas y remas hasta que de pronto ves una caída de 105 metros y sólo puedes decir: wooow. Si no está muy alta el agua, puedes parar “en la roca” y tomarte súper fotos con la cascada al fondo. Si vas en temporada de descanso Godín, tendrás que pelear entre no caerte, la familia que quiere tomarse la foto todos juntos y la instagramer que mágicamente se quita la ropa para posar en tremendo traje de baño para atraer miles de likes. También hay una Cueva del agua que no visité #porqueCaleta. Eran miles de hormiguitas ahí y preferimos dejarlo “para la otra”. Quizá no tenga puntos de referencia de cascadas famosas y gigantes (ni las cataratas de Niágara ni Iguazú conozco), pero esta caída es realmente impresionante. Además, la vegetación que la rodea y el contraste azul/verde del suelo (más una que otra vaca que quién sabe de dónde salen) componen un paisaje bellísimo.

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La @crislata y Shei.
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@crislata en pleno “no me importa nadar vestida. Como en Caleta”.

¡A saltar en Micos!

Micos son una serie de cascadas que también tienen un fondo celeste. Estas me recordaron un poco a Agua Azul en Chiapas. Puedes quedarte en la parte del parque (paraje), que es hasta abajo (y donde hay mucha gente), a nadar y comer en los restaurancitos que hay. O bien, ir hasta arriba y de ahí… saltar. O si no saltas, también puedes quedarte en la primera o segunda cascada a descansar y nadar, sin tanta gente.

El salto. Ah, el salto.

O los saltos.

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Lo que haces es nadar hasta que llegas a la orilla de una cascada tras otra. Creo que la más alta es de 8 metros, más o menos igual que la del Puente de Dios. No es tan tan alto una vez que estás abajo, ¡pero arriba! Lo que a mí me daba más miedo era “la panza” de la cascada, es decir, no es caída libre sin nada “atrás”. Justo por eso llevas los cascos, por si llegaras a resbalar o a golpearte. Insisto: ya que estás abajo dices: “pero si está bien bajito”, cosa que no sientes cuando estás en la punta. ¿Cómo lo sé? Ah, pues me tiré. Todas ellas, hasta llegar al paraje final (o bien, el paraje, como le llaman ellos).

También ahí puedes hacer tirolesa o ¡andar en una bici que va sobre un riel a una gran altura! Hay kayak y rafting en distintas épocas del año, pues depende del nivel de agua para que puedan explorar sin problema.

 

La pregunta mágica: ¿solos o en tour?

Pues, como puse en un principio: tú verás. Sólo que no hay señal. Y toma en cuenta que entre cada uno de los arriba mencionados había al menos una hora de distancia. Nosotras estuvimos solo tres días y a penas alcanzamos a hacer todo eso súper madrugando, ¡es que son casi 8 horas de Ciudad de México!

Los tours más famosos son los de Huaxteca (según escuché), pero nosotras conocimos a una chica en la cola de los jardines que trabaja en otros tours: Nahuales Aventour. Ellos tienen como base Xilitla y nosotras estábamos en Ciudad Valles, pero nos las arreglamos para, un día, encontrarnos con ellos en el auto y seguirlos (precio más económico) y el otro, que sí pasaran por nosotras.

La señora que nos rentó el AirBNB nos recomendó los de Ruta Huasteca (que tienen base en Ciudad Valles), pero decidimos irnos con los chavos, liderados por Flavio César (no, el cantante de los 90s, no).

¿Vale la pena?

Por si no has notado mi entusiasmo hasta este punto, hell yes!, ¡por supuesto! Yo ya quiero regresar. La huasteca Potosina guarda muchas sorpresas aún para mí, pero estas que ya viví son súper recomendables y regresaría cada año ¡sin problema!



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