Lo que le diría a mi Yo de hace 20 años

Captura de pantalla 2016-09-13 a las 13.30.20

Por Lore Reyes

A veces me gustaría tener una sesión de esas raras con una médium, o poder regresar el tiempo y platicar con mi Yo de 20 años. Ahora que estoy pasando los cuarenta, me doy cuenta de que en esos años sentía que todo lo sabía y que ya no era necesario recibir consejos de nadie; que podría comerme el mundo sola sin compartir ni un pedazo. Obviamente me di muchos, muchos frentazos que me causaron lágrimas y frustración, y que de haber sabido lo que ahora sé hubiera evitado.

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Si tuviera la oportunidad de sentarme frente a mí misma, con Lorena de hace 20 años, le diría algunas cosas que seguramente la harían reírse de mi “ñoñez” de Señora de 40 y otras que realmente la sorprenderían mucho:

  • Cuida tu cabello: tal vez crees que tu cabello es indestructible, pero no lo es. Quiérelo como es. Ya sé que tienes tres pelos y que quisieras tener el cabello de tus compañeras pero no va a suceder. Hacerte permanente y luego alaciarlo con ese químico ultra potente no ayudará en nada. Sólo lo vas a dañar. Créeme. Aprende a querer tus rizos y tu poco cabello, así no estarás esclavizada a la plancha del cabello que ya existirá cuando nos encontremos, ni envidiarás a todas aquellas que lo tienen largo y abundante. No gastarás en extensiones ni tendrás que vivir con un chongo a diario porque no encuentras cómo peinarlo.
  • Huye del sol: sí, ya sé que te ves espectacular bronceada, pero al menos cómprate un buen bronceador con protección y deja de ponerte coca-cola, aceite de bebé y cerveza para acelerar tu ¿bronceado? O más bien quemadura. ¿Cuántas horas pasas asoleándote? Gracias a eso hoy tengo unas manchas espantosas y lo que no quisiste invertir en bronceadores lo estoy invirtiendo en cremas blanqueadoras, maquillajes y peelings. Ya no puedo pasar más de una hora bajo el sol sin lentes, gorra y todo lo que me tape la cara, porque esas manchas salen de manera inmediata y tardan meses en quitarse.
  • ¡SÍ te vas a casar!: no entiendo por qué te preocupa eso. ¿Por qué quieres casarte ya? Vas por la vida viendo en cada novio a un futuro esposo y ¡ah!,  ¡cómo te frustras si no funciona! Y cada que terminas con alguien, confirmas que no te vas a casar. Niña, el matrimonio es muy lindo, pero créeme, no estás preparada para eso. Mejor diviértete, viaja, lee mucho, (porque después los celulares le harán la competencia a tu gusto por los libros), no pienses tanto en el matrimonio, cuando menos lo esperes va a llegar. Ni al caso estar idealizando la vida en pareja, te prometo que no es nada de lo que ves con tu mejor amiga en las pelis, eso NO existe.
  • Baila, ¡baila!: siempre te ha gustado bailar, y esos bailes que haces con tus hermanas en los “antros” son divertidísimos. Sigue haciéndolo, así, sin importarte si sudas, si se te enchina el cabello o si te ve el chavo que te gusta. Ya después no tendrás tiempo de salir y menos bailar así sin que te digan que haces el ridículo. Baila todo lo que puedas.
  • Sigue haciendo ejercicio: gracias por tomarle el gusto al ejercicio, por levantarte a las 5.30 am a moverte antes de irte a la escuela y dejarme ese hábito. Hoy no puedo estar más de una semana sin ejercitarme porque me siento mal. Gracias porque a los 40 y después de un hijo mi cuerpo se siente y se ve bien. No necesito aún acudir a una cirugía y aunque obvio tengo celulitis, puedo ponerme un traje de baño y caminar sintiéndome segura. Hacer ejercicio ha sido una de tus mejores decisiones.
  • Los que sólo te buscan para la fiesta NO son tus amigos: sé que a todos nos gusta ser populares, y creer que tenemos filas completas de amigos. Pero esos que nada más te buscan para el “reventón”, cuando tienes dinero, cuando pones tu casa para la fiesta, te aseguro que no son verdaderos amigos. Amigos son aquellos que están, en buenas y malas. Al crecer las situaciones difíciles son frecuentes y los necesitarás a tu lado. Así que procura tener amistades verdaderas, no únicamente para ir al antro.
  • Ganar dinero no lo es todo: sé que elegiste tu carrera porque en realidad te gusta. Pero también porque estaba de moda y te decían que pagan muy bien. Pero, ¿sabes?, el dinero no es todo. Esta sociedad en la que hoy vivo nos ha mentalizado para ir detrás del dinero. Para vivir en una burbuja de superficialidad, glamour y redes sociales. Tendrás que estar preparada para enfrentarte a esto. Aprende que lo más importante es quien eres, lo que sabes y cómo tratas a la gente. Las cosas no llegan solas, tienes que trabajar por ellas, así saben mejor. No será fácil, te lo prometo, pero puedes hacerlo. Si sólo lo haces por dinero, vas mal. Además, ¡prepárate!, vas a dejar tu carrera por un tiempo… aunque ahorita digas que ¡jamás lo harás! Vas a ser mamá… y todo cambiará.
  • Hazle caso a tu mamá: te guste o no, tiene razón. Ajá, ya sé que a veces es desesperante, que no entiendes por qué no te deja ir de viaje con tus amigas o te dice que ese chavo que tanto te gusta –con carita de ángel y espíritu de demonio– simplemente no te conviene. Sé que crees que es anticuada, que llora por todo, que te chantajea, y que a veces te deja mucha responsabilidad desde que papá no está. Pero cuando crezcas sabrás que todo, todo lo que te dijo era verdad. Tuvo razón en alejarte de ese tipo que era un vividor y sólo te lastimó. Tenía razón cuando no te dejó seguir con ese grupo de amigas que iban demasiado aprisa y se embarazaron en la secundaria. Hoy no lo entiendes, y te enojas, te frustras y hasta le has gritado que la odias, pero ella es tan genial que cuanto más la odias, más te ama.
  • QUIÉRETE: es lo básico. A veces o casi a diario piensas que no eres tan linda, que la naturaleza no fue tan benévola contigo, que te falta chispa. Tienes que quererte más, creerte que eres especial, porque de verdad lo eres. Ya verás que tienes tu encanto. Explótalo. Acéptate. Sólo así tendrás una vida más saludable, serás feliz y encontrarás tu camino. No es tan difícil. Aunque crecer duele, y a veces uno vive de recuerdos e instalada en la nostalgia creyendo que “esos sí eran buenos tiempos”, la realidad es que cada etapa es increíble. Vive intenso, ama, arriésgate, cae y levántate. Nada es eterno, así que también lo malo pasa. No te preocupes demasiado, genera arrugas. No te tomes todo tan en serio. Diviértete pero piensa. Ahorra, viaja. Trabaja. Dile siempre a la tu gente que los quieres, acepta a tus padres, no son para siempre. Piensa en grande, sigue soñando. VIVE.

 Todo eso me diría.

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