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Lo que nadie me dijo acerca de ser mamá

 

Mentirillas y omisiones para que no te eches para atrás…

Por Lorena Reyes

Después de pensarlo mucho (o talvez poco), te conviertes en mamá. Y como ya he dicho, nos preparamos bastante para que el día del alumbramiento sepamos bien cómo controlar la situación ante ese pedacito de ser hambriento y chillón. Los días y largas noches van pasando y al mismo tiempo vas comprendiendo muchas cosas, entre ellas lo que tu madre te decía: “Cuándo seas madre lo verás” y te enfrentas a esa predicción que es lo más cierto que te ha sucedido en años.

Sin embargo, hay muchas cosas que nadie te dice y que suceden en el día a día. Esto es lo que a mí no me dijeron de ser mamá:

1)      Jamás dormiré igual: Mi mamá me dijo (y me mintió) que solo serían los tres primeros meses y volvería dormir, pero desde que nació mi hijo soy capaz de escuchar la caída de un alfiler por las noches, ni se diga si tose, respira fuerte o emite un ronquidito. La desventaja es que literal escucho cualquier sonido de la noche. Mi sueño se convirtió en extremadamente ligero. Así que duermo muy poco y es rara la noche que duermo profundo o de corrido.

2)      Haré cosas que dije que jamás haría: Dije que no dejaría de trabajar y que no estaría en desayunos o haciendo amistad con las mamás del kinder. No soy muy buena entablando relaciones con mi mismo sexo, pero hoy puedo decir que tengo buenas amigas en la escuela de mi hijo y sí, disfruto los desayunos con ellas.

3)      Lloraré por todo: Es increíble la capacidad de llorar que te da el ser madre. Recuerdo que me burlaba de mi mamá y le decía “¡Ay! Lloras por todo” y ahora me veo llorando por películas, caritas o logros de mi hijo, por un recuerdo, un niño desvalido, una situación muy triste o muy alegre, en fin ¡de todo!

4)      Mi paciencia será probada más de una vez cada día: Sí, soy histérica, controladora y me gusta que las cosas sucedan rápido, así que mi paciencia es altamente probada a lo largo del día y he tenido que aprender a respirar diez veces antes de engendrarme en una pantera furiosa. Aceptar con calma que mi hijo derrame agua en el piso, manche la ropa que le acabo de poner, se enferme el día en que por fin voy a ver a mis amigas, que salgamos tarde porque no quiere levantarse y el tráfico está terrible… una serie de cosas que día con día me hacen pasar por un test extenuante. Tengo fe que esto será considerado en mi evaluación para la entrada al Cielo.

5)      Adiós mis compromisos sociales, Hola fiestas infantiles: Cada fin de semana tenemos entre dos y tres compromisos, ya sean de mi esposo, míos o de nuestro hijo. Es claro que primero vamos a las fiestas infantiles y si aún tenemos ganas (y fuerzas) vamos a los nuestros. Por lo regular estamos tan cansados que no llegamos a nuestros compromisos, pero eso sí, no faltamos a ninguno del niño. La alacena está llena de dulces y seguramente por la casa encontrarás algún pedazo de piñata que recogió.

6)      Mis tacones se quedarán olvidados en el clóset: Si algo me caracterizaba era que diario usaba tacones. Era experta en el arte de andar con ellos y jamás me caí aun en la peor tormenta o el baile más alocado. Hoy es un milagro si uso un par. Todos los días estoy en tenis o flats, ya que es más fácil seguirle el paso a mi hijo o jugar con el. El día que uso mis tacones me siento como una Diosa y como una ancianita la mañana siguiente porque no aguanto el dolor de rodillas.

122406418 home7)      Un corte de cabello y un tinte es un lujo: Cuando logro reunirme con mis amigas veo lo hermosas que son, el cabello arreglado, las uñas hechas y maquillaje perfecto. Yo, después de 4 meses pude ir a cortarme el cabello y las canas se empeñan en darse a notar cada quince días así que ando con la muestra de que ya no soy una chavita por doquier. Este fin de semana pienso ponerme un tinte, ya les contaré si lo logré. ¡De verdad el tiempo pasa tan rápido!

8)      El baño puede convertirse en tu lugar de descanso: Confieso, aunque sé que mi marido va a descubrirme al leer, que hay veces que me meto al baño con la simple intención de estar sola. Cinco minutos donde no escuche la vocecita tras de mi diciendo “Oye mami” y relajarme… ahí leo, pienso y hasta lloro. Ese momento en la noche en que me meto al baño y me desmaquillo con calma, me lavo la cara, los dientes y me pongo crema, aceite en el cabello y las pestañas, es de verdad mi Spa.

9)      Jamás creí que estaría tan exhausta: Quien me conozca en persona sabrá que tengo “pila para rato”, me gusta hacer muchas cosas y soy (era más bien) muy de amigos y fiesta. Pero la verdad es que ahora, si tengo un rato libre, prefiero acostarme a ver una película o mejor dicho a dormitar, porque se me cierran los ojos en 3 minutos.

10)   No lo cambiaría por nada: No se me espanten, con todo lo anterior, con mis canas, mis ojeras y mi lágrima fácil, no cambiaría por nada esta experiencia. Si mi hijo me eligió como su mamá, no me queda más que sentirme profundamente halagada y bendecida. El hace de mí una mejor persona, porque al ser una labor en la que no hay vacaciones, días libres o permisos, estás en entrenamiento permanente y estoy segura que terminaré por hacerlo bien y haré de él un ser humano feliz.

 

 

 



2 thoughts on “Lo que nadie me dijo acerca de ser mamá”

  • Tienes toda la razón, concuerdo completamente!! Pero que me dices de ni siquiera poder enfermarte de gripa bien, porque el tiene toda la pila y tu no puedes sentirte mal o cuando vas de compras para darte un capricho el capricho se lo acabas dando a el??

    Gracias por compartir tus vivencias y experiencias

  • mis respetos , tienes toda la razón . Me sentí identificada al 100% .
    Yo agregaría que la gente que no ha vivido esa experiencia , nos ven a veces como raro porque nos volvemos niños , tirados en el piso jugando con nuestros peques.

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