Mamás trabajadoras: Una labor doble

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Por: Lore Reyes.

Queridas madres que trabajan fuera de casa, no crean que olvidé que alguna vez yo lo hice. Y que como todo en esta vida hay dos lados de la moneda y ningún lado es mejor o peor que el otro. En mi post anterior, escribí de las madres que dejaron atrás su vida profesional para criar a sus hijos. Esta vez, quisiera dedicarles estas líneas a aquellas mujeres que continúan con su crecimiento profesional  y que además son madres, y que por ende, tienen doble trabajo.

Sin sonar dramática o mártir, ser mujer no es sencillo. Los hombres saben que aún cuando lleguen los bebés a sus vidas, no tendrán que atravesar la disyuntiva de dejar de trabajar o seguirlo haciendo. Es vaya, natural que ellos continúen con su chamba, pero en nuestro caso, siempre aparecen esos dos caminos y sea cual sea que elijas, siempre habrá gente que no esté de acuerdo en tu decisión y serás como se dice, la mala del cuento.

Ya hablamos de que si dejas de trabajar, la sociedad te tilda de floja, y en el caso de las mujeres que deciden seguir trabajando aún cuando ya son madres, las tachamos de egoístas y poco comprometidas con la labor.

No niego que a veces las envidio. Siempre arregladas, entaconadas, con una presentación por hacer, una junta para ganar una cuenta y esa adrenalina que te dan los proyectos, y ni hablemos de tener un sueldo. Es fabuloso, y sí, lo extraño.

shutterstock_145932359La realidad es que estas mamás no la tienen nada fácil y a veces sí es porque ellas así lo deciden; porque simplemente no se ven dejando su trabajo y dedicándose al 100% a los niños y el hogar. Hay quienes lo han intentado y han caído en una depresión porque de verdad no son mujeres que se acostumbran a estar en su casa. Hay otras para las que simplemente NO hay opción. Tienen que trabajar y apoyar a su pareja en los gastos de casa y en muchos otros casos son madres solas, y si no trabajan, sus hijos no comen. Así de sencillo.

Sea cual sea la situación, las madres que trabajan son altamente criticadas, sobre todo, porque el resto del mundo piensa que sólo fueron madres para ir a dejar a los niños a una guardería de 7:00 a 7:00  y que para eso, lo hubieran pensado mejor y seguir sus vidas sin hijos.

Estos son los prejuicios a los que se enfrentan día a día:

  • Que son egoístas y egocéntricas: Se piensa que no son capaces de dejar su carrera para cuidar a sus hijos y que para ellas su carrera es tan importante que les parece más valiosa que su propio hijo. Les ha costado tanto trabajo llegar a donde están que no lo sacrificarían por estar 24/7 con un niño, al que vamos, lo puede cuidar alguien más. No siempre es así. He visto mamás llorar al terminar su periodo de incapacidad y tener que dejar a su bebé de 45 días en una guardería o con la abuela. La angustia es tremenda. El que trabajes y adores tu trabajo no significa que no ames profundamente a tu hijo, que te preocupe su bienestar y que desprenderte de él, no sea un proceso muy doloroso. Además del cansancio que implica tener un bebé nuevo o más de un hijo, tienes que cumplir sin “peros” en el trabajo, porque ahí no les importa si acaba de nacer o si está enfermo. Son poquísimas las empresas que son humanas y te dicen que te tomes el tiempo que necesites para adaptarte o para que tu hijo sane.
  • ¿Si al marido le va bien, para qué demonios trabajan?: Esto es típico. Yo misma le he preguntado a mis amigas si de verdad necesitan trabajar, pero esta pregunta va más orientada a lo económico. No me pregunto si ellas lo hacen por necesidad propia. Porque no quieren dejar un puesto que les costó años y lágrimas conseguir, porque se sienten completas trabajando y al llegar a casa están felices de ver a sus hijos y les dan calidad de tiempo, no cantidad. Al terminar el horario laboral, ellas tienen que seguir con las tareas de madre, jugar, bañarlos, preparar lo del día siguiente, contar cuentos, etc. Lo mismo que hacemos nosotras pero en mucho menos tiempo. Tienen que alargar las horas y las sonrisas para disfrutar a sus hijos. Y saben que llegar una hora tarde a casa muchas veces significa no verlos porque ya se durmieron. Eso es un privilegio que nosotras tenemos, ellas no. No importa qué tan mal les fue en el trabajo, al llegar con ellos, tienen que cambiar el rol y ser mamá y dejar todo lo demás atrás, estén o no cansadas.
  • Que es muy cómodo dejarlos con alguien más: “¡Ah! Es bien fácil tener un hijo y dejárselo a tu mamá o a tu suegra, así cualquiera puede ser mamá”. Este es el comentario que más he escuchado. Y bueno, a veces no hay opciones. Tal vez vivieron un divorcio, son viudas o trabajan todo el día y no hay dinero para inscribirlos en un kínder o guardería.
  • Que no les importan los eventos escolares: Honestamente hay escuelas que todo festejan y al menos dos veces al mes hay un evento en el que hay que participar. Y las mamás de tiempo completo tenemos radar para ver qué mamá o papá faltaron al evento y criticar ferozmente a ¡la mamá! Porque es obvio que el papá faltó porque está trabajando y eso es entendible, ¿verdad? ¿Porque no entendemos de igual manera a la mamá que trabaja? Nosotros sólo vemos que el niño puso carita triste porque su mamá no está ahí, pero les aseguro que la misma carita triste tiene esa mamá camino al trabajo, a veces llora y no puede ni poner atención en la junta porque sabe que su hijo no estará acompañado en el evento. Pero la realidad es que en ningún trabajo te dan tantos permisos.
  • Que exponen a los niños en las guarderías: Hemos escuchado en las noticias tragedias espantosas que han sucedido en guarderías, incendios, gente negligente que no tiene vocación ni ética, maltratos, robos, violaciones… pero, seamos realistas, hemos escuchado cosas similares causadas a niños por los mismos padres. Así que no sólo puede pasarle algo a un niño si lo dejas en una guardería. Es obvio que tienes que poner todo el cuidado al elegirla, y conocer toda la información del personal que labora ahí y en muchos casos deberíamos exigir que haya cámaras. No creo que dejen a sus hijos en la primera guardería que visitaron o no hayan preguntado ni lo básico.

La verdad es que ellas tienen una chamba doble y hay que reconocerlo, pero sobre todo y como siempre lo he dicho, tener respeto. Respeto por las decisiones, por la vida ajena, porque nadie conoce sus infiernos como uno mismo. Puede ser que veamos a una mujer ejecutiva y exitosa en su ámbito laboral dejando a su hijo en el kínder muy temprano, y nosotros podemos pensar que es mala por dejarlo a esas horas pero no sabemos que atraviesa la ciudad entera para llegar a su trabajo y tener dinero para pagar la colegiatura. Y menos sabemos que durante ese trayecto de 1 hora y media de tráfico, llora en silencio porque extraña a su hijo.

Mi respeto y cariño para todas las madres. Todas.

2 comentarios sobre “Mamás trabajadoras: Una labor doble

  1. Excelente artículo y muchas gracias por la empatía y entendernos perfectamente sin juzgarnos. Todos deberíamos tener la misma actitud. Gracias!

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