La vida real, con estilo.

Mi primera mastografía

Mi primera mastografía

Creo que uno de los peores miedos que tenía de cumplir 40 años era el hecho de saber que me tocaría mi primera mastografía.

Desde los 35 te comienzan a asustar: si tienes antecedentes de cáncer de mama (sólo de este tipo) en familiares directos (o sea, mamá o abuelas), es un must de ya.

Y luego dicen que duele.

Y luego ves mujeres que se mueren de ello. Mujeres que has querido con el alma.

Y luego lo que significa: estás envejeciendo y tu cuerpo se está volviendo decadente.

Y duele.

Y… cáncer.

Esa palabra. Tan horrorosa, tan amenazadora.


IMG_20161005_205646Pero también viene esa otra parte de este estudio del pecho: que si hacértela es más peligroso –por la radiación—que no hacértela. Que si no funciona. Que si el que busca encuentra.

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Total, que una llega a los 40 sintiéndose en decadencia, asustada y confundida.

Así, al menos, me pasó a mí.

El mal

No es desconocido para nadie que octubre es el mes en contra del cáncer de mama. O bueno, para hacer conciencia de revisarte y prevenirlo. Marcas de todo tipo se suman a la lucha y inundan de mensajes alarmantes que, no por serlo dejan de ser relevantes.

Por ejemplo, las bolsas Sundar mandaron estas cifras:

“De acuerdo a la Fundación Mexicana de Fomento Educativo para la Prevención y Detección Oportuna del Cáncer de Mama (FUCAM) es la primera causa de muerte entre las mujeres mexicanas. Es una enfermedad que no puede prevenirse, pero sí detectarse oportunamente y cuando esto sucede el 97% de los casos son curables.”

Diablos.

Pero si ya lo sabíamos. Hay que tocarse, hay que estar atentas y sí, hay que ir al médico una vez al año.

Pero con todo y eso llega el punto en el que ahora sí no puedes escaparte de las recomendaciones médicas occidentales: es tiempo de dejarte apachurrar tus amadas bubis.

La mamografía

Según Breastcancer.org “… se ha demostrado que las mamografías disminuyen el riesgo de morir de cáncer de mama en un 35 % en mujeres mayores de 50 años. En mujeres de entre 40 y 50 años, la reducción del riesgo parece ser algo menor. Los especialistas más destacados, el Instituto Nacional del Cáncer, la Sociedad Americana del Cáncer y el Colegio Americano de Radiología recomiendan mamografías anuales para las mujeres mayores de 40 años.”

También se dice que la radiación que se utiliza es bastante baja, por lo que no es algo peligro. Pero, hay otro peligro: un falso positivo. Es decir, que parezca que sí hay un bulto preocupante y que resulte que no lo era. Esta situación pondría en un gran estrés a la paciente y, a veces, en riesgo de recibir terapias o cirugías innecesarias.

¿Entonces? Bueno, entonces, al menos para mí, es un combo. En muchos países la edad para iniciar con las mamografías (o mastografía, que es lo miso) son los 50 años… como también la realización del papanicolau es cada tres años. Pero bueno, vivimos en México y pensemos como mexicanos.

Después de pensarlo bien y por influencia de un médico alternativo (que tengo que admitir, me asustó), decidí sí hacerme el estudio a los 40.

¿Duele?

Iba muy nerviosa. Creo que todo el proceso me asustaba. Y bueno, pensar en el resultado, peor. Y no porque pensara que tuviera cáncer, es… es que toda la experiencia es un poco tenebrosa. Iba asustada, pues. No paré de mensajear a dos de mis amigas –benditos grupos de FB- que somos de la misma edad. Yo, la primera en cumplirlos y la primera en tener mis pechos apachurrados.

En algunos laboratorios ofrecen personal femenino que manipularán tus senos, pero la verdad es que a mí no me da pena ese tipo de cosas, así que un chavo con cara de serio fue el que me atendió. Yo obedecí.

Me puse una bata, me paré frente al aparato intimidante. Ajustamos la altura (luego me di cuenta que estaba muy alta, lo que hace todavía más difícil el “agarre”) y me explicó: haremos dos de cada seno.

Una de frente, otra de lado. La de frente, se toma el seno de arriba y de abajo, y la de lado… pues de los lados. Entonces, colocas tu seno en la tablita y lo jala. Lo jala, lo jala lo jaaaala y lo aprisiona. No es que duela, es que estás incomodísima. Atrapada, parada de puntitas si no calculaste bien la altura. O agachada. Y no te puedes (ni quieres) moverte. Ni respirar. “Tómala ya”, es todo lo que piensas. “que salga bien, que salga bien”. Y va la otra bubi.

Ajustas mejor la altura y estás un poquitín más cómoda. Aprisionada pero ya sabes que te van a jalar y apastar.

A esta edad, todavía el seno es denso, así que en muchos casos –como el mío- hay masa que aplastar.

“¿Y cómo le haces con las que no tienen… nada?”, le pregunté. “Las pellizcamos mucho”, acepta.

Ahora, el aparato se mueve hasta que las planchas quedan verticales. Y la apachurradera es de costado. Pero ya te sientes más cómoda.

No es que duela, es que no es un placer y te sientes muy incómoda.

Terminas.

Cuando me dijo que era todo, hizo una pausa. “Voy a ver si salieron bien. Aún no te cambies”. Corrí a mi celular a hacer reporte a las futuras mastografeadas.

Afortunadamente salieron bien. En todos sentidos. Mi ginecóloga dijo que todo se veía de maravilla y ya estuvo. 40 y revisada.

¿Lo haré cada año? No lo creo. Existen otras opciones y acciones para prevenir y cuidarnos.

Por ejemplo,  Ana María González, especialista en nutrición para Grupo Bimbo recomienda:

  • “Evitar el tabaquismo y amamantar a nuestros hijos que reducen el riesgo de padecer cáncer de mama; sin embargo, hoy nos enfocaremos en tres factores para su prevención en los que podemos trabajar todos los días: llevar una vida físicamente activa, mantener un peso saludable y tener una dieta correcta.
  •  “Limitar el contenido de grasa de la dieta a aproximadamente 30 % de la energía diaria y menos de 10% proveniente de grasas animales, así como evitar las grasas trans. Consumir frutas, verduras y granos enteros, pues contienen sustancias naturales conocidas como fitoquímicos cuyo consumo elevado se relaciona con un peso saludable y una reducción en el riesgo de cáncer.
  • “Mantenerse físicamente activo se considera uno de los elementos más protectores contra el cáncer de mama. Diversos estudios han mostrado que realizar entre 30 y 60 minutos de actividad física a intensidad entre moderada e intensa diariamente tiene un efecto “protector” de entre 20 y 80% del riesgo de padecer esta enfermedad.

Por otro lado, Sundar hace recomendaciones muy pertinentes:

  1. Autoexploración: Realiza este examen una vez al mes, la FUCAM recomienda que sea 10 días después de haber iniciado tu periodo. Si sientes una bolita o notas algún cambio en tus mamas, debes acudir al médico para una revisión a profundidad.
  1. Hacer la mastografía.
  1. Acudir al médico.
  1. Informar e insistir con tus amigas y familiares.

Apoyar causas

Otro punto que me parece indispensable es hablar del tema. Es apoyar causas. Ya sea ir a las carreras rosas, usar tu moñito en FB o colaborar con Fundaciones.

Este año tuve la oportunidad de asistir a la subasta de Pintadita a tu salud.

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Sobrevivientes de cáncer de seno y personalidades públicas, junto con algunos artistas pintan con sus senos. O con sus cicatrices.

Tanto voluntarias como sobrevivientes, crean conceptos en sus pechos, los decoran con pintura y pasan tela o papel para transferir el color. Después, alguien más arma el cuadro y finalmente, se subastan. El dinero recaudado va para Salvati, una asociación que trabaja con mujeres de escasos recursos con cáncer de seno.

El proyecto de arte Mercedes Godoy, fundadora, tomó la idea de una pintora australiana que pinta el pecho.

Su propósito principal es la detección temprana. Con el hecho de que tienes que usar tus senos para pintar, te obliga a tocarte, ¡no hay forma que no! Es dejar el pudor de lado.

Las sobrevivientes se ven su cicatriz, sienten que sí pueden crear algo hermoso. Las hace sentir bien. Pero a la vez, las confronta.

Si quieres participar, ponte en contacto con:

http://pintadita.com.mx/

Las pinturas la verdad son lindas y la experiencia, también. Puedes adquirir postales, cuadros y esculturas, además de algunas cositas más.

Todo cuenta. Pero lo más importante es cuidarnos. Sin importar la edad, de la manera que queramos, que nos dé más confianza.

Mi primera mastografía me dejó muy satisfecha… porque salí muy bien y porque por mí no quedará. Al menos en esto me cuido y me quiero, ¡no está mal, eh?!



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