Numerología de una madre

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Por Lore Reyes

Mi vida reducida a números y más números

Siempre odié los números, y según yo por eso elegí Area 3 en Preparatoria y decidí ser Licenciada en Mercadotecnia. Pues me equivoqué. Desde que empecé a trabajar he visto más números que un contador en cierre de mes. Por si fuera poco, desde que soy mamá mi vida está manejada por números, ahora lo verán y me dirán si es cierto o no:

  1. Embarazo: Te das cuenta de que estás embarazada y desde ahí empiezas a pensar en relación a número de semanas. Primero, el ginecólogo te pregunta cuándo fue tu último periodo y empiezas a hacer cuentas de “…a ver… déjeme ver… creo que el 21 de Mayo… no, no, espéreme… ¡ay! Deje saco mi aplicación del celular” (jajaja). Y empieza la cuenta regresiva en la que no puedes esperar para conocer a tu bebé, pero en la que sumado a las semanas, se añaden kilos, que de acuerdo a los consejos del médico no deben ser más de 9 Kg. Ahí va un número más a la lista.
  1. Dar a luz: “Tenemos que esperar a que tengas 10 cms de dilatación”, dice el Doctor; centímetros en los que vas sintiendo cómo tu ser se abre como mandíbula de víbora esperando comerse una presa. Y la llegada de esos 10 centímetros está acompañada de contracciones cada 5 minutos hasta llegar a cada minuto, y el paso de unas cuantas o muchas horas. En mi caso 5 horas, antes de decidir una cesárea.
  1. Ya eres mamá: Aquí empieza la verdadera aventura de ver cómo tu vida empieza a transcurrir de 3 en 3 horas, que es cuando le toca la toma de leche al bebé. Ya no sabes si son 3 horas desde que empezó a tomarla o cuando terminó. Y entonces se te juntan las horas y ya el reloj y tú tienen una enemistad. Pero aquí no acaba.

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Esta es mi experiencia como madre, en números:

  1. 5 veces: Las que checaba a mi hijo cuando era bebé antes de acostarme. Que no estuviera mojado, que respirara, que estuviera tapado, que no tuviera fiebre (qué loca).
  2. 8 pañales: Que cambiaba a lo largo del día, y creo que me estoy quedando corta. Porque no estoy considerando las veces que tenía diarrea o que el pañal se lo ponía mal y se chorreaba. Que haya dejado el pañal ha sido una liberación, comparable con quitarse el brassier en la noche.
  3. 3 horas: Antes estaba lista en una hora, maquillada, peinada y entaconada. Ahora, si tengo un evento y quiero salir como a mí me gusta, tengo que invertir 3 horas para que estemos listos mi hijo y yo, dejar casa limpia y preparar cosas. Y hay veces que no me libro de regresarme un par de veces porque algo se me olvidó. ¡Qué horror!
  4. 6 días: los que lloré fuera del kínder cuando dejé a Arturo por primera vez. Recuerdo que me estacionaba en la esquina y lloraba. Después respiraba y me iba a trabajar.
  5. 2 mudas: Las que siempre traigo en la mochila de mi hijo y que pocas veces se salvan de ser usadas. Le encanta jugar con agua, tierra, masa, espuma… y es obvio que la ropa acaba fatal, y en consecuencia el bote de la ropa sucia se ha convertido en mi peor enemigo.
  6. 25 veces al día: Me di a la tarea de contar las veces en las que mi hijo me llama durante el día; desde que se levanta hasta que se acuesta. En promedio esas son las veces que necesita que le ayude con algo, que lo consuele, que lo lleve al baño, que le limpie la nariz o la boca o que le compre un dulce; también cuando me dice “Mamá, te amo” (ahí me desbarato todita). Pero, de verdad hay veces que olvido que me llamo Lorena.
  7. 3 veces: Las que le tengo que repetir las cosas a mi hijo antes de que las haga. Estoy en la lucha de que aprenda a seguir una instrucción u obedecer a la primera, pero ¿para qué pretendo ser la madre perfecta? No me obedece de inmediato, y tengo que repetirlo para que en su mente mi voz haga “click” y lo haga. Qué ingrata es la maternidad (jajaja).
  8. 1 vez: Contrario a lo anterior, uno tiene que responder instantáneamente al sonido de su vocecita. ¡Mamaaaaá! Y corro como bestia para ver lo que necesita.
  9. Noches sin dormir: He perdido la cuenta de cuántas noches he dejado de dormir desde que Arturo nació. Y es que jamás vuelves a dormir igual. Desarrollas un “oído de tísico”, y con cualquier ruido que haga, cualquier movimiento, te despiertas. Y no se diga si está enfermo, no duermes en absoluto.
  10. 3 o 4 veces al día: Que debes limpiar un desastre. Ya sea porque se cayó el agua, se manchó de chocolate y se untó en el sillón, porque hay galleta por todo el piso o porque hizo un experimento con pasta de dientes.
  11. 2 tintes al mes: Los que tengo que usar si quiero cubrir las canas que ya no puedo ocultar y que se han hecho más visibles desde que soy mamá.
  12. Más de 20: Ocasiones que he dudado si lo estoy haciendo bien. Y es que esta labor de madre no se aprende, no hay maestrías o diplomados. Y por más libros que leas, cursos que tomes, consejos que sigas, ya en el campo de batalla es otra cosa.
  13. Más de 100: Consejos que he recibido de mi mamá, tías, vecinas, hermanas, amigas y no tan amigas, sobre cómo ser mamá. Qué no debo hacer ¡jamás!, y lo que debería hacer de inmediato para tener un hijo perfecto.
  14. 1,490 días: De ser mamá de José Arturo. De sentirme feliz, completa, amada… pero también frustrada, infeliz, incapaz, de querer correr a China. Este contraste es lo que en mí crea un balance y me ayuda muchas veces a aprender más.

Un millón de veces: Las que repetiría todo con tal de ser su mamá otra vez, y les aseguro que ustedes harían lo mismo, con todo y este recuento en horas, minutos, kilos y dudas. El amor que ellos generan en nosotras no se puede poner en números pero sí nos hace ser mejores cada día, hora y minuto. Ser mamá es una tarea canija, en la que muchas veces tienes que reinventarte y reestructurar tu vida anterior. Pero dime, ¿cambiarías ser mamá por algo más?

 

 

3 comentarios sobre “Numerología de una madre

  1. Completamente de acuerdo y en mi caso, tengo un crio de 14 años, ahora es contar cuantas veces le rompen el corazon y tratarte las ganas de querer ahorcar a la susodicha jajaja en verdad se que suena loco pero al final ellos comienzan su vida y solo hay que guiarlos sin perderles el ojo.

    Por cierto, mi hermana es amiga tuya Jess por eso es que te sigo.

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