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¿Por qué nunca es suficiente?

¿Por qué nunca es suficiente?

O al menos eso es lo que siempre crees.

Por Lore Reyes

Este es un tema álgido para mí. Desde niña empecé a alimentar el sentimiento de no ser suficiente. Suficiente ¿para qué o para quién? En ese momento, con 2 años de edad, para aquellas personas que “hermosearon” a mi hermana rubia y de ojo verde al nacer y que me compararon con ella durante mucho tiempo. Sólo porque éramos distintas físicamente no significaba que yo no era suficientemente hermosa. Pero ese hecho marcó mi vida. La marcó de una manera tal que crecí siendo competitiva, envidiosa e insegura. Esa competencia aparentemente era con ella (ahora me doy cuenta que era conmigo misma) y mi hermana, que nunca tuvo culpa de nada, fue víctima de mi envidia, de mi temor a que fuera mejor que yo, y en lugar de disfrutar tenerla, lo sufrí. Me horrorizaba pensar en llegar a algún lugar con ella porque en ese momento yo desaparecía y la atención era para ella, mis amigos siempre me decían: “Oye, ¡Preséntame a tu hermana!” “Tu hermana está guapísima”, hasta hubo un novio que me cortó diciéndome que no podía estar conmigo porque le gustaba mi hermana.

Y así la vida

Como era de esperar, no ser suficiente fue mi manera de vivir, me lo creí, “me lo compré”, como dicen. No ser suficientemente guapa, suficientemente buena en los estudios, suficientemente talentosa o graciosa o buena amiga o buena novia o buena hija o buena madre. Y me convertí en una juez implacable de mi misma. Me exijo demasiado y hay veces (muchas) que cansa y duele.

A lo que voy con este drama de la vida real es: ¿Por qué le damos tanto poder a la gente de hacernos sentir así? ¿Quién pone el estándar de lo que es o no bello, o inteligente o valioso? Desafortunadamente vivimos en un mundo que pone demasiado peso a las cuestiones físicas y económicas y a veces estamos en situaciones emocionales tan vulnerables que nos compramos el paquete completo. Y entonces nos exigimos para encajar en ese estúpido estándar de ser como dice una revista o la TV. Si eres moreno, gordito, bajito o de una condición económica media, estás OUT. Gracias a ello, las fajas, los tés milagrosos, las cremas quemagrasa, los retos de a quién se le notan más los huesos y las cirugías, están a la orden del día. Nos ponemos histéricos si nadie le da “Like” a tu foto de Facebook o Instagram la cual por cierto tomaste 15 veces sumiendo la panza y con el mejor filtro.

Ni hablar de las relaciones interpersonales

En mi caso el no sentirme suficiente nunca, me hizo aceptar muchas relaciones con tipos que no valían la pena, porque: ¡¿Cómo él, tan guapo y tan sexy se había fijado en mí, tan insulsa?! Carajo. De verdad que lo escribo y me da coraje. No saben la de cosas que aguanté con tal de estar con ellos: pagar cuentas, aguantar cuernos, borracheras…todo porque ellos me hacían el favor de estar conmigo, aparentemente. Hoy los veo, y perdón que lo diga, la mayoría no valen lo que les lloré.

Suficiente

Yo en el espejo

A pesar de que he trabajado mucho, mucho en mí, en terapia, en meditación, con flores de Bach y escribiendo o hablando de ello, aún me cuesta mucho aceptar quien soy. Dejé atrás esa envidia loca que tenía por mi hermana y hoy acepto que es hermosa, talentosa y luchona como pocas. Ya no tengo miedo de ir con ella, ni de desaparecer en su presencia, pero todavía cuando alguien me dice “Lore, eres súper guapa, tienes un cuerpazo” Pienso: ¿Yo? ¿Estás hablando de mí? No lo creo.

Aún tengo muchos episodios de inseguridad, pienso mil veces antes de hacerme un corte de cabello nuevo, o de cambiar de tono de tinte, o intentar un color nuevo de ropa (antes siempre vestía de negro), pero ahí la llevo.

¡Ámate ya!

Diario me lo digo. Y creo que todos, ¡todos! tenemos un poco de esta carga emocional y hemos pasado por etapas, condiciones, relaciones, familias disfuncionales, que nos han dejado esa huella que nos hace sentir poco suficientes. Pero ¿saben?, si nosotros como madres o padres, no dejamos atrás todos estos fantasmas terribles de gordura, fealdad, de sentirnos tontos muchas veces, de vejez, etc., lo único que lograremos será heredar a nuestros hijos este tremendo y terrible sentimiento de NO SER SUFICIENTE. Lo pienso y me aterra pensar que Arturo diga “Mamá, soy tonto”. Siempre le estoy diciendo cosas como: Eres un campeón, eres hermoso, tu cuerpo es perfecto, tú puedes, hagas lo que hagas estoy orgullosa de ti…

¿Porque no decirnos esas palabras nosotros mismos?

Supongo que no permitirían que nadie le dijera lo contrario a sus hijos, entonces, por qué nos agredimos diciéndonos cosas como: “No voy a poder”, “Soy un cerdo”, “Él/Ella jamás me haría caso”,“Mi cabello es horrendo”, “No me van a dar el trabajo”, “No lo dejo porque nadie más estaría conmigo”, etc.

Hoy es el día. A amarse de una buena vez. Tú y yo y todos, somos suficiente.

 

 

 

 

 

 

 



2 thoughts on “¿Por qué nunca es suficiente?”

  • Lore:

    Gracias por tu texto, es muy inspirador. Yo ahora, ocupo el lugar que ocupó tu madre. Tengo dos hijas, muy pequeñas aún, pero con esas “diferencias” físicas en la que tanto se fija la gente. Una de mis hijas es rubia y la otra castaña. Yo nunca haré diferencias, bueno, pero eso creo yo.

    Quizá sea que desde la casa empieza la segregación y los padres no somos conscientes que lo hacemos y quizá esa inseguridad se vaya gestando de a poco dentro de la hermana que es “diferente” ante los ojos de los demás. No sé. De entrada tu texto me da un click, para comenzar a prevenir ese tipo de situaciones en el futuro. Si mis hijas aprenden a amarse así mismas y se aceptan sin importar que sean pecosas, de cabello azul o amarillo, creo que serán adultas sanas creo que mi esposo y yo, habremos hecho un buen trabajo.

    Saludos.

    • Adriana, gracias por tus comentarios. No sabes como luchó mi madre para aminorar esas diferencias. Pero la gente lastima sin darse cuenta…así que si te aseguras de que ellas no vean diferencias entre ellas, verás que serán seguras, felices y unidas. Gracias por leerme

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