Secretos para disfrutar la vida

Captura de pantalla 2017-05-31 a la(s) 20.54.47

Por Lore Reyes

Suena trillado y lo escuchamos y vemos muchas veces en la T.V., en la radio y en las redes sociales. Pero la realidad es que pocos lo hacen de verdad, con un amor y disfrute puro por la vida.

Es obvio que la vida tiene matices y altibajos, y no siempre las cosas son un algodón de azúcar, pero lo importante es saborearla con todo y sus malos ratos.

Una persona muy amada por mí está pasando por una enfermedad terrible, devastadora, que ha hecho que hoy sea menos de la mitad de lo que algún día fue. Esa mujer hermosa, implacable, risueña y bailadora, se ha convertido en un pajarito herido en busca de una puerta de salida. Mi corazón está roto, y más que pensar en mi dolor, pienso en por qué la vida a veces se ensaña con quien menos debe. Pero también me da la lección de empezar a ver todo lo bueno que hay en mi existencia y en mis días.

Me quejo constantemente de mi físico, que si mi cabello no es tan abundante y bonito como el de las demás o si no estoy tan delgada como quisiera, cuando ella, mi amada Lupe, pediría al menos tener mi cabello y un poco más de peso.

Hay tanto por lo que tengo que agradecer, empezando por que mi mamá está sana y conmigo, y terminando porque en realidad tengo una vida muy sencilla. Y siempre, lo confieso, estoy repelando de algo. Es tan fácil quejarse que uno se acostumbra y empieza a no ver lo increíble que es la vida.

Esta es la razón de este post

Hacerme consciente de que disfrutar la vida es más fácil que quejarse, pues hay miles de detalles simples y cotidianos que pueden hacer que tu día sea fantástico. Simplemente hoy vi la cara de mi hijo al despertar; escuchar su voz diciéndome “Buenos días mami” es un regalo de Dios. Poder comer lo que yo quiera, poder moverme sin dolor, poder expresar cómo me siento, escuchar música, reír a carcajadas, son regalos que damos por sentado.

Hace días escuché la noticia de que una persona del medio artístico se suicidó. Sumándose a las leyendas del rock y a la larga lista de la gente que ya no le ve sentido a la vida. Y volvemos a lo mismo, ¿qué puede realmente pasar en tu vida para que no haya NI UNA cosa buena en ella? ¿Nada porque agradecer? ¿Nada que te haga quedarte?

Desafortunadamente vivimos tan de prisa, con tanto estrés y llenos de tecnología, tan solos aunque estemos rodeados de gente, que es fácil perder el rumbo. Medimos el éxito de nuestras vidas en “likes” de Facebook o Instagram y no en las relaciones reales con las personas que son la base de nuestras vidas. He visto familias enteras en la mesa de un restaurante que en lugar de estar platicando entre ellos, cada uno está en su celular, pero eso sí posan para la foto del “face” para poder postear que la están pasando genial, cuando en realidad no se hablaron ni por 10 minutos.

¿Qué nos pasa? ¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar? ¿Por qué nos tiene que pasar algo, como en mi caso, la enfermedad de mi ser querido, para darnos cuenta?

Y ya cuando no hay vuelta para atrás, cuando las enfermedades ganan las batallas nos lamentamos de que podríamos haber hecho más, dar más, disfrutar más a la persona. ¿Y el tiempo que tuvimos antes?… Simplemente se esfumó.

¡Disfrutemos la vida! De verdad; en cada paso, cada día, cada detalle hay cosas que no vuelven, que valen oro y que por estar inmersos en la rutina, en el celular o en los agobios diarios no observamos y menos sentimos. No perdamos tiempo, porque ese, no se detiene y no perdona.

Gracias querida Lupe por tu grandiosa vida. Por ser una mujer que siempre estuvo para todos, por tu lucha, porque hasta el final has sido una guerrera, por la lección que hoy me dejas y por todos los recuerdos que llenan y conmueven mi alma. Te quiero. Es hora de volver a casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *