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Tu ofrenda

Tu ofrenda

La ofrenda es aquello que hemos realizado y que nos hace sentir orgullosas de nosotras mismas. Algunas mujeres sienten que su ofrenda es haber criado con amor a sus hijos. Otras, han dedicado su esfuerzo a la enseñanza. Algunas, pueden sentir que su ofrenda han sido los arreglos florales que han hecho y que han embellecido el aire que respira su familia.

La verdadera ofrenda no está en el objeto o la acción, sino en la actitud que nos lleva a hacer esta donación al mundo. La verdadera ofrenda es ese trozo de nuestro ser, ese rasgo de nuestra personalidad que emerge en lo que hacemos y por lo cual el mundo adquiere un matiz singular.

Nuestra ofrenda se esparce en el aire como nuestro perfume natural, emana de nuestros poros y deja en los alrededores el rocío permanente de nuestra alma.

Es frecuente que las mujeres no nos demos cuenta de que poseemos esta cualidad. Por eso hay que internarse en la caverna de la ofrenda y descubrir qué se oculta en la oscuridad.

Por Arte Belmonte

Mi sonrisa

Siempre pienso en cuál será mi trascendencia en este mundo. Desde joven me importó mucho qué huella iba a dejar, cuál sería mi legado. Aun ando buscándolo, sé que quiero escribir mi libro, sé que quiero contar mi historia y a lo mejor hablar de ello, contarlo a mujeres. Ya no me interesa el servicio público, pero tampoco creo que pueda decir que nunca lo intentaría, tal vez después en otras circunstancias en las que no necesite dinero para vivir.

Pero ¿mi regalo?, de eso sí nunca había pensado. Y pues me da un poco de pena porque no quiero ser soberbia (lo cual sí soy) pero después de discernirlo creo que mi regalo es mi sonrisa. Y no porque tenga sonrisa especialmente hermosa: tengo los dientes chuecos porque de niña me chupé no uno, sino dos dedos (hasta los 13 años). Así que mi quijada está medio chueca, o sea metida de la parte de abajo y mis dientes de arriba  sobresalen por encima de los de abajo, entonces cuando sonrió con mucha alegría se me sale poquito la lengua por ese agujero que dejaron mis dedos. Hasta hace poco empecé a pensar que sería buena idea ponerme frenos, porque de adolescente (y cuando tenía la edad de hacerlo) me dio mucho miedo el dolor que contaban los amigos que padecían, así que decidí, (y lo peor es que mi mamá me hizo segunda) tener los dientes chuecos.

Pero bueno, no hablo de que mi sonrisa sea LA ofrenda por ser mi sonrisa en sí. Sino que después de tanta retrospectiva, de tanto revisar las huellas de mi vida, mis montañas, las piedras de mi costalito, me he dado cuenta que mi sonrisa tiene algo de sobrenatural, tal vez hasta mágico. Yo digo que es la gracia de Dios, los no creyentes podrán decir que es la buena vibra del universo reflejada en mí, los budistas (yo soy medio budista también) diremos que la calma, en fin… creo que hay algo de Dios en mi sonrisa.

el-oder-de-la-sonrisa¿Por qué algo de Dios? Porque en mi sonrisa se refleja la oportunidad que nos da de reinventarnos cada día, el regalo de la libertad de escoger quién y qué queremos ser. Mi sonrisa es el reflejo del libre albedrío, de la libertad que tuve yo de escoger cuál camino seguir en mi vida con cada herida, cada tropezón, cada cicatriz que tengo en mi cuerpo y en mi alma, hay una cambio de timón, hay una decisión que tomar, y en ese cambio está, para bien o para mal, mi juicio guiándome. El regalo de la libertad de dejarme arrastrar por la vida como muchas veces lo he hecho o meter el pie y decir no, ya no; mi sonrisa es ese pie.

Mi sonrisa es el reflejo de los brazos arriba en la montaña rusa o los ojos cerrados y las manos amarradas, es el reflejo de las veces que he disfrutado y las veces que el miedo me ha paralizado. Son las noches de insomnio, la adrenalina en mi cuerpo, mi acné, mi gordura, mis estrías, mi celulitis, mis várices, pero también mi cabello oscuro, mi busto generoso, mis piernas torneadas y mis caderas redondas.

Mi sonrisa es mi rebeldía ante la vida, es mi manera de protestar ante el destino que no me gustó cómo ha terminado. A la vez es mi sumisión ante la realidad abrumadora que no tiene puertas de escape, es la aceptación de lo que no puedo cambiar, es resignación ante lo inamovible, pero esperanza ante la oportunidad de moldear lo que sigue.

Mi sonrisa son todos los amores no correspondidos, son los besos inútiles, el amor desperdiciado. Son los hombres que me han robado el aliento, las pláticas hasta amanecer, la música a media luz y a media noche, los vinos, los lugares inusuales que se convirtieron lecho, las caricias y los besos, mi sonrisa ha sido mi amor completo.

Mi sonrisa son mis terapias, mis retiros, las oraciones de mi madre, la mirada turquesa de mi abuela, las gallardía de mis tíos, el temple de mi padre, los ojos moros de mis hermanos, son los tres tonos de pelaje de mi gatina. Mi sonrisa es la música que disfruto, es Sabina y Chavela, es Mercedes Sosa y Fito, es el rock y es la trova, es José Alfredo y Juanga, es Frank Sinatra y los Beatles, es Mafalda y es Harry Potter, es el teatro, el cine, las series, mis libros, mi cama.

la-ofrenda-mejor

Mi ofrenda hacia la vida es mi voluntad de seguir aquí, es dar mi sonrisa como ejemplo de que la vida es fácil para unos y difícil para otros pero asequible para todos. Mi sonrisa la doy como ofrenda a mi Dios, a los Dioses de los demás, al universo, a la buena vibra, a los espíritus, a mis antepasados y a mis sucesores como ramillete de esperanza, de que la vida tiene mucho más aristas que las que vemos en un momento. Que así como existe el dolor y la agonía, existe el éxtasis y la dicha; que la incertidumbre no es una prisión, yo soy prueba de ello. De que la culpa es una inútil que no sirve para nada, que la psicomagia tal vez tampoco, pero la fe en algo más poderoso que uno mismo, en algo o en alguien en quien recargarse, aunque ese alguien sea uno mismo, es más que suficiente.

Mi sonrisa es mi voluntad por ser feliz, por disfrutar la vida, por honrar a los míos, por honrar su destino y honrarme a mí y a mi historia. Es la dicha del amor correspondido y después rechazado, es la certeza de que no voy sola, es la constante fuerza de Dios en mi vida, es el cúmulo de experiencias buenas y malas, que dan como resultado unas patas de gallo y unos dientes chuecos, pero al final una sonrisa por lo vivido y por lo que viene.

 



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